La pretemporada no debería empezar con la primera sesión.
Empieza mucho antes.
Antes de preparar ejercicios, decidir cargas o diseñar los primeros 5×5, el entrenador debería tener claro qué quiere construir durante las próximas semanas.
Porque una pretemporada sin objetivos definidos puede convertirse fácilmente en una sucesión de entrenamientos intensos que dejan buenas sensaciones… pero pocos avances.
Por eso, antes de pisar la pista, conviene responder a estas 5 preguntas clave.
1. ¿Cómo queremos jugar? 🧠
Parece una pregunta evidente, pero muchas pretemporadas empiezan trabajando conceptos aislados sin haber definido previamente una identidad.
No hace falta tener todos los sistemas preparados.
Sí deberíamos saber qué queremos que caracterice al equipo.
Por ejemplo:
| En ataque | En defensa |
|---|---|
| Ritmo alto | Presión sobre balón |
| Compartir el balón | Ayudas rápidas |
| Atacar ventajas | Cerrar rebote |
| Juego sin balón | Comunicación |
| Correr tras rebote | Transición defensiva |
Estos principios serán la referencia para construir las primeras tareas.
Primero la idea. Después el ejercicio.
2. ¿Qué necesita realmente este equipo? 🎯
No todos los equipos parten desde el mismo punto.
Un grupo puede tener mucho talento ofensivo pero dificultades defensivas.
Otro puede defender bien, pero tener problemas para generar ventajas.
Y otro puede necesitar simplemente aprender a jugar juntos.
Antes de planificar, conviene hacer un pequeño diagnóstico:
¿Qué hacemos bien?
¿Qué nos limita?
¿Qué necesitamos mejorar primero?
A partir de ahí podemos establecer prioridades.
Una buena regla:
No intentes solucionar todo durante la primera semana.
Selecciona 2 o 3 prioridades y construye alrededor de ellas.
3. ¿Qué queremos que mejore cada jugador?
La pretemporada también debe servir para mirar al equipo individualmente.
Un jugador puede necesitar mejorar su tiro.
Otro, su toma de decisiones.
Otro, su capacidad para defender diferentes posiciones.
Por eso podemos combinar objetivos colectivos e individuales:
Equipo → identidad y principios
Jugador → necesidades específicas
Tarea → contexto donde ambos se desarrollan
Así evitamos que la pretemporada se convierta únicamente en un entrenamiento colectivo donde algunos jugadores dejan de trabajar sus necesidades particulares.
4. ¿Cuánta carga podemos asumir? 💪
Aquí entra una de las partes más importantes de la planificación.
Más entrenamiento no significa necesariamente mejor preparación.
Hay que tener en cuenta:
- el estado físico inicial
- la edad de los jugadores
- la carga de la temporada anterior
- el tiempo disponible
- el número de sesiones
- los partidos amistosos
- la recuperación
La carga debería aumentar progresivamente.
Una pretemporada no consiste en demostrar quién puede entrenar más durante la primera semana.
Consiste en llegar preparado al momento en el que realmente empieza la competición.
5. ¿Cómo vamos a saber si estamos mejorando? 📊
Esta pregunta suele olvidarse.
El entrenador planifica las sesiones, pero después debe comprobar si están funcionando.
No hace falta utilizar decenas de métricas.
Podemos establecer algunos indicadores sencillos:
| Objetivo | ¿Qué podemos observar? |
|---|---|
| Mejorar el tiro | % de acierto en situaciones concretas |
| Mejorar la toma de decisiones | Calidad de las elecciones |
| Mejorar la defensa | 1×1, ayudas y comunicación |
| Mejorar la transición | Velocidad y ocupación de espacios |
| Mejorar el rebote | Posicionamiento y finalización de la acción |
Lo importante es comparar el punto de partida con la evolución.
Si no evaluamos, es difícil saber si la planificación está funcionando.
La pretemporada no debería ser un «borrón y cuenta nueva»
Uno de los errores más frecuentes es empezar septiembre como si todo lo anterior no existiera.
Pero el entrenador puede aprovechar información de la temporada pasada:
- estadísticas
- vídeo
- problemas recurrentes
- evolución individual
- rendimiento colectivo
Todo ello permite construir una pretemporada mucho más específica.
Y también ayuda a evitar el clásico:
«Este año vamos a trabajar mucho más.»
La pregunta interesante es:
«¿Qué vamos a trabajar mejor?»
Una pretemporada con dirección 🏀
Podemos resumir el proceso en cinco pasos:
1. Definir cómo queremos jugar.
⬇️
2. Detectar qué necesita el equipo.
⬇️
3. Establecer objetivos individuales.
⬇️
4. Ajustar progresivamente la carga.
⬇️
5. Medir si estamos avanzando.
Esto permite que cada sesión tenga un propósito dentro de un proceso mayor.
El primer entrenamiento empieza antes de entrar en pista
La pretemporada es una oportunidad para construir mucho más que una condición física adecuada.
Es el momento de establecer hábitos, lenguaje común, principios de juego y una identidad colectiva.
Por eso, antes de preparar el primer entrenamiento, merece la pena detenerse y responder estas cinco preguntas.
Porque una buena pretemporada no se mide por lo cansados que terminan los jugadores, sino por lo preparados que están cuando comienza la competición. 🏀




